![]() |
Introducción |
Conviene, sin embargo, comenzar el estudio de la estabilidad repasando algunos
conceptos fundamentales relacionados con la flotabilidad
del barco (¡porque difícilmente podremos estudiar la estabilidad de un barco
que no flota!). Imaginemos, entonces, el barco flotando completamente adrizado
(Figura ).
|
Fíjate que el empuje E actúa sobre un punto
C diferente del
centro de gravedad. Eso se debe al origen físico de esa fuerza que no es otro
la presión ejercida por el agua sobre la parte sumergida del casco (la
carena). Por eso, el punto C, que se llama
centro de carena,
está situado aproximadamente en el centro de gravedad de la carena (no de
todo el barco). Es muy importante, con vista a los estudios de la estabilidad
que
seguirán, mantener en mente este hecho: El desplazamiento
y el empuje actúan sobre puntos diferentes del barco. Mientras el barco
se encuentre adrizado este hecho no tiene ninguna consecuencia, es decir,
no
afecta a la flotabilidad, pues tanto
como E están dirigidos
a lo largo de la línea que une sus respectivos puntos de aplicación. Es como
si dos personas tiran con la misma fuerza pero en sentidos contrarios de
los
extremos opuestos de una mesa. El resultado es que la mesa no se moverá en
ninguna dirección. Sin embargo, si esas dos fuerzas iguales pero opuestas,
actuando sobre puntos distintos, no se ejercen a lo largo de la recta que
une sus puntos
de aplicación, el resultado es bien distinto: Se produce lo que en física se
llama un par de fuerzas que trae como consecuencia
la rotación de la mesa (Figura ).
Fíjate que sigue sin producirse traslación de la mesa puesto que sigue sin
existir una fuerza neta en alguna dirección. La formación de un par de
fuerzas (por un lado el desplazamiento del barco y por el otro el empuje
con puntos de aplicación
diferentes) es la clave para la estabilidad del barco.
Empecemos por recordar el caso elemental de un barco en flotación manteniéndose
adrizado (Figura ).Tenemos
ya claro entonces la situación (el equilibrio de fuerzas) que se produce en
un barco en flotación, adrizado y en reposo
= E y ambas fuerzas actuando, en sentidos contrarios,
según la recta que une sus respectivos puntos de aplicación G
y C. Sin embargo, sabemos, desde que en nuestra
más tierna infancia lo aprendimos en el colegio, que el empuje E
puede calcularse utilizando el famoso principio
de Arquímedes
| Todo cuerpo sumergido en un líquido experimenta un empuje vertical hacia arriba igual al peso del líquido que desaloja. |
¿Cómo ponemos de acuerdo este principio con el hecho evidente de que E
=
puesto que el barco flota? Pues es muy sencillo: Cuando
el barco es colocado en el agua se hundirá progresivamente. Al principio, cuando
sólo una pequeña parte del casco está bajo el agua, el volumen de líquido desalojado
(que será igual siempre al volumen de la carena) es pequeño. El empuje (igual
al producto del volumen de la carena por la densidad del líquid) es entonces
pequeño y no es capaz de igualar al desplazamiento. Por tanto, en un principio
existirá una fuerza neta hacia abajo que hace hundir aún más al barco. Pero
a medida que lo hace, el volumen de la carena aumenta y, por tanto, aumenta
el peso del líquido desalojado (el empuje). Así que el barco se hundirá precisamente
hasta el punto en el que el empuje y el desplazamiento se igualan. Puesto que
el agua de mar es más densa que el agua dulce, el mismo barco (con el mismo
desplazamiento) se hundirá menos (tendrá menos calado) en el mar que en un río.
También, evidentemente, el calado de un barco aumentará si aumentamos su desplazamiento
al añadir carga (pesos) al barco y disminuirá si descargamos pesos. Pero volveremos
con más detalles sobre el efecto que la carga y descarga de pesos tienen sobre
la flotabilidad y la estabilidad más adelante.
Terminado este pequeño recordatorio de conceptos básicos volvamos a nuestra tarea en el estudio de la estabilidad del buque. Ante la acción de fuerzas externas el barco se mueve en general de dos formas: Mediante balances ( giros alrededor de un eje longitudinal proa-popa que estará situado en el plano de crujía y que se conoce como eje tranquilo porque si estuviésemos situados en él no notaríamos los balances) o mediante cabeceos (giros alrededor de un eje transversal babor-estribor situado aproximadamente a mitad de la eslora). La recuperación frente a balances es lo que se llama estabilidad transversal, mientras que la estabilidad longitudinal hace referencia a la recuperación frente a cabeceos.
Este capítulo está dedicado al estudio de la estabilidad transversal. En general, estableceremos las siguientes distinciones:
| © L. Mederos. | Ultima actualización: |